miércoles, 23 de julio de 2008

A petición popular

Encendió la luz y se sentó en la cama. Estaba mareado y sentía nauseas. Se levantó y fue a beber un vaso de agua en el baño. La noche era cerrada y no se veía ninguna estrella, su sombra se unía con las sombras de la noche y se fundían en la oscuridad. Se miró al espejo, tenía los ojos hinchados y rojos, irritados. Estaba pálido y tenía grandes ojeras. Llevaba más de tres días sin dormir, las voces no cesaban. Volvió a su habitación y se volvió a tumbar en la cama sin apagar la luz. Volvieron las voces a su cabeza.

Se revolvió y movió la cabeza violentamente para hacerlas callar, pero no surgió efecto, entonces comenzó a llorar. Era un llanto lastimero y entrecortado, un llanto de lástima por si mismo, un llanto de desesperación. Continuó llorando largo rato hasta que no le quedaron fuerzas, entonces tomó una determinación.

Salió de su habitación y fue a la cocina, en el fregadero se encontraban todas las botellas vacías de güisqui que había bebido a lo largo de esos tres días. El alcohol era un consuelo para el, pues su efecto acallaba las voces de su cabeza y le permitía dormir al borde del coma. Abrió el primer cajón y sacó un cuchillo, acto seguido fue al baño y se sentó en el suelo junto a la bañera. Volvió a llorar.

En un acto de valentía se dijo: -Que suicida más limpio, que se va a matar a la bañera para no manchar.- Y sonrió amargamente entre lágrimas como sonríen los dementes. Pero el sabía que no era un demente, lo había pensado varias veces a lo largo de estos días, pero había llegado a la conclusión de que las voces eran reales y que solo había una manera de callarlas para siempre.

Las voces no eran normales, no al menos para él. Las voces eran gritos desgarradores, insultos, lamentos desesperados y arrebatos de furia. Atacaban cuando menos se lo esperaba y no sabía cuando podían durar. Estaba solo y lo sabía, solo tenía sus voces.

Agarró el cuchillo con firmeza con la mano derecha y extendió el brazo izquierdo. Contempló su propio reflejo en el cuchillo. Sabía que le iba a doler, encima el cuchillo era de sierra; sería toda una escabechina. Una lágrima volvió a caer de sus ojos y pasó por su mejilla. Con el dorso de la mano la recogió antes de que cayera por su barbilla. Cerró los ojos y acercó el cuchillo a su muñeca.

Entre lágrimas hundió el metal en la carne y fue notando poco a poco un dolor helado y veloz, como el que se siente cuando el viento te corta la cara. El dolor llegó a su espalda y de ahí se extendió a todo el cuerpo. Abrió los ojos y dejó escapar un gemido. Las primeras gotas de sangre comenzaban a salir.

Necesitaba un corte más profundo si quería acabar rápido, pero el dolor comenzaba a paralizarlo y la visión de la sangre le mareaba. De su muñeca nacían hilos de sangre que caían hacia su cuerpo y un buen chorro de ellos caía hacía la bañera, que comenzaba a presentar un aspecto bastante violento. La sangre resbalaba despacio hacía el desagüe y dejaba un rastro rojo a su paso. Los ríos negros comenzaban a ser más profundos a medida que, entre gritos y lágrimas, el cuchillo se iba abriendo camino entre la vida y la muerte.

Hubo un momento en el que no supo diferenciar fantasía de realidad ni dolor de neutralidad. Alternaba breves momentos de locura con otros de felicidad. Estaba esperando para ver el túnel, estaba esperando para ver pasar su vida y solo veía la sangre caer. El dolor era mucho más insoportable de lo que había previsto, pero era necesario. Ahora quería morir, odiaba la vida, lo odiaba todo y a todos.

En un último suspiro, solo se le ocurrió pensar que se arrepentía.

5 comentarios:

Laura dijo...

Ufff... se me vinieron mil sensaciones encima!! Ser conciente del dolor, oirlo, sentirlo...
Gracias! Has logrado que me detenga en punto muerto.

PABLO A. dijo...

Me ha inspirado tu historia, en serio, de momento es la que más me ha gustado. Si puedo sugerir algo, me hubiese gustado un poco de crueldad. Un saludo.

Nacho G. Hontoria dijo...

Madre mía, se me han puesto los pelos de punta leyendo el relato. Qué estremecedor y qué bien contado. Enhorabuena

edu_art dijo...

me ha encantado!

Lila dijo...

yo tambien he estado un poco alejada de todo esto, aunque ya estoy volviendo otra vez. me dio mucho gusto volverte ha leer, ojala vuelvas pronto