viernes, 11 de julio de 2008

El vagón

-!Dios mío, pero si aún no me has dicho tu nombre!-
El chico sonrío avergonzado y esperó a la contestación de ella.
-Me llamo Julia, ¿tu?-
-Pedro-
Hubo un silencio tenso, el primero desde que se habían conocido. El vagón estaba vacío y ellos estaban sentados el uno enfrente del otro, de manera que cada uno veía su rostro reflejado en el cristal y al otro al lado.
Julia llevaba la carpeta de los apuntes de la universidad encima de las piernas y los brazos cruzados encima. Vestía una camiseta blanca con una frase ingeniosa en inglés bordada en color rosa pastel. En las piernas llevaba un pantalón de deporte azul cielo y unas deportivas blancas.
Pedro tenía una camisa de tirantes negra y unos pantalones pirata vaqueros y estaba sentado con una pierna sobre la otra. Se contemplaron durante un instante, instante que se les antojo eterno. Julia miraba los ojos negros de Pedro y pensaba que eran arrebatadores, misteriosos, transmitían un peligro y una lujuria mayor a la que había experimentado nunca. Los ojos de Julia eran expertos y mentirosos, como Pedro pensaba que eran todos los ojos verdes.
-Ojos de bruja.- Pensó. Y recordó que además tenía el pelo rizado y pelirrojo. -Una mujer de la que no me tengo que fiar.-
-¿Sabes que llevamos dando vueltas en el metro una hora y media?-
-¿Tienes algo mejor que hacer?-
Pedro se puso nervioso y se echó hacia atrás un mechón de pelo que le caía en la frente. Tenía el pelo moreno y liso, lo llevaba peinado hacia atrás y le llegaba hasta la altura de la barbilla.
-¿Te altero?- Julia sonrió y dejó la carpeta a un lado para apoyar sus codos en las rodillas y apoyar con ellos su cara al echarse hacia alante.
-Mucho.- Una gota de sudor resbaló por su frente y comenzó a notar la garganta reseca.
-¿Porqué tienes los ojos negros?- Pedro comenzó a reírse.
-Nose, herencia de familia supongo.- Julia pensó un momento su respuesta.
-Yo he heredado muchas cosas de mi familia, menos el nombre.-
-Julia no es un nombre de bruja.- Pensó Pedro.
-Deja de pensar tonterías ¿Quieres? Yo me bajo en la siguiente parada, ningún tren llega hasta ella excepto este, si no te bajas ahora nunca me encontrarás.-
-¿Quién te ha dicho que quiero encontrarte?-
-Tu por supuesto, tus ojos no dicen otra cosa, no soy una bruja ¿o si?-
-tenía entendido que las brujas no existen.-
-Y puede que así sea, puede que pasen o dejen de pasar muchas cosas, como que te bajes conmigo en esta parada o que te arrepientas el resto de tu vida.-
-Pareces saberlo todo, ¿qué pasaría si me bajo?-
-Tienes razón, parezco saberlo todo, pero no lo se.- El tren se acercó lentamente a una parada de metro vacía, Pedro trató de fijarse en el nombre de la estación, pero no vio ningún cartel ni ninguna identificación. Julia se levantó y salió al anden. Pedro la siguió y se quedaron uno enfrente del otro separados por la puerta, aun abierta, del vagón.
-Un solo paso te separa de tu destino.-
-Si no lo doy y me quedo mi destino sería este, este vagón.- Julia sonrió.
-Ya has elegido, ahora decide, da un paso o despídete.-
Pedro sonrió y asintió con la cabeza, sabía lo que iba a hacer.