viernes, 30 de mayo de 2008

Nerudeando

Hoy podría escribir, como mi amigo Neruda, los versos más tristes...
Pero no tengo ganas. (Ni ganas, ni estilo, ni métrica, ni maestría).
Solo tengo ganas de cerrar los ojos y gozar con esa sencillez que me hace sentir la tristeza.
Si amigos, aquí al mentiroso le gusta sentirse triste porque le hace bajar de su pedestal. La tristeza, como el miedo, tienen el don de igualar a las personas y decirte: “No eres tanto como crees”.
Y eso me alivia. Los que me conocen saben que una parte de mi tiene el ego por las nubes, demasiado alto, pero se justifica diciendo que es un escudo contra las agresiones, las que de verdad duelen a esa parte más solitaria y sensible de mi ser. Las dos personalidades se complementan bien.

Sin embargo hay días, como hoy, en los que la parte egocéntrica abre la puerta de mi corazón y se sienta en la cama junto a la parte débil, la mira con tristeza y le acaricia el pelo. Días en los que ese ego dice: “Necesito que me defiendas tú, hoy no tengo fuerzas para reírme de mi mismo... hoy estoy triste.”
¿Y quién defiende a mi defensor?

A veces tengo a alguien que suple esa defensa, algún hombro amigo en el que mi ego se va a apoyar las noches que me pongo “nerudiano”. Pero ¿y las noches en las que no?
Esas noches me siento como todos. Esa noche no soy más “Dios”, me hago más mortal, me siento débil, sensible, afectado por miradas, roces, palabras, sonidos y películas. Me siento más sencillo, más humilde... más humano. Y eso me gusta... hasta cierto punto. La sencillez se cuelga de la mano de la tristeza y juntas le dicen a mi guardián (ese ego tan grande que apenas cabe por la puerta cuando hago acto de presencia en una habitación): “Eh tú, ¿Ves como te duele también si te tiro una piedra? Aprende a ser más humilde. Mira la sensibilidad, tirada en un camastro de paja, curando sus heridas. Ella sabe que está enferma y no trata de ocultarlo, tú la ocultas a los demás, tú no la dejas tomar el sol, ni el aire que tanta falta le hacen. Tú estás haciendo que tarde tanto en curarse.” Y mi guardián se deshincha como un globo que se escapa de los labios... Se deshincha y deja caer su espada y su escudo. Se deshincha y ya cabe por la puerta donde duerme la sensibilidad, ya puede entrar y llorar, ya puede sentirse débil, humilde y sencillo. Ya puede pedirme protección...

Esas noches no me queda más remedio que hacer un hueco en mi cama para mi sensibilidad y mi egocentrismo. Colocarme en el medio de ellos y abrazarles bien fuerte mientras duermen. Quizás así la tristeza se vaya, quizás así mi ego vuelva a coger su escudo y su espada y defienda con fuerza la puerta que guarda mi sensibilidad, aun convaleciente de su última enfermedad, quizás así haya entrado algo de aire nuevo para las heridas de la enferma, quizás así no vuelva a estar triste otra noche, quizás así no escriba versos tristes nunca más...

...quizás así desaparezcas de mis sueños para siempre...

6 comentarios:

carLi dijo...

Alej corazón, ¿qué te pasa?. Es bueno tener el ego alto, ojalá yo lo tuviera también. Tú tranqui, que seguro que se te pasa lo que sea que te ocurre.

¡Un beso!

Carli.

Txïo [ 悲しい 瞳 の 女 ] dijo...

A mí me gusta la gente sencilla. No hay nada mejor que una persona sincera y humilde.
En los días en que los delirios de grandeza me impiden llevar una vida normal, siempre me acuerdo de aquello de "Por muy alto que esté su trono, siempre estará usted sentado sobre su culo".
Y, como diría JARS, "esto es así". Besos!

Isabel dijo...

...yo quiero ser tu guardián...

Nacho G.Hontoria dijo...

No estés triste hombre

Anónimo dijo...

En su sueño, las voces parecían la del coronel Craff y la de Mazer Rackham. Pero los sueños eran así, podían pasar las cosas más disparatadas, porque soñó que una de las voces decía:"Lo sé.Yo también le quiero" Y entonces se convirtieron en Valentine y Alai, y en su sueño le estaban enterrando...
Sólo era un sueño.Si alguien sentía amor y compasión por él, era sólo en sus sueños


Por la poesía en prosa:
EL JUEGO DE ENDER DE ORSON SCOTT CARD

Pasaba por akí(como dice la canción) y el instinto humano de curiosidad no me dejó dejar de leer lo que tenías que decir al mundo en un momento determinado...espero no molestarte con mi comentario pero quería desearte suerte con tu lucha interna aunque lo cierto es que curiosamente casi siempre lo sentido le gana la batalla a la lógica

Espero q sigas escribiendo

jorge dijo...

Este texto me parece bastante sugerente. Yo creo que la tristeza muy frecuentemente alimenta el ego. ¿Has leido "Apuntes del subsuelo" de Dostoievski?