viernes, 31 de octubre de 2008

La taza de colacao.

A veces, sobre todo en los días de lluvia, me costaba concentrarme y leer. Mi mirada se desviaba una y otra vez al cristal de la ventana.
Las gotas resbalaban suaves y redondas y mis pupilas se deslizaban con ellas una y otra vez.

Los coches levantaban el agua de la carretera en forma de humillo blanco y los limpiaparabrisas bailaban su hipnótica danza al son de una rquesta silenciosa.

Apenas era consciente de que seguía teniendo el libro en las manos. Con un gesto inconsciente, coloqué mi pulgar entre las páginas, señalando así el lugar en el que había detenido la lectura.

Mi mente no estaba en el libro, ni en la ventana, ni en las gotas de lluvia. En esos días solo podía pensar en las tazas de café que me habías prometido, en abrazos bajo las mantas mientras escuchábamos llover...

¿Recuerdas?

Creo que aquella noche también llovía, pero no podíamos oír nada más que el latido de nuestros corazones.

-Sabes que no me gusta el café, prefiero que sea un colacao.-

Me llamaste infantil, pero te gustó que no me gustase el café y me prometiste aquella taza sonriendo.

El libro, insolente entrometido, resbaló de mis manos y yo volví de nuevo a unir ojos y pensamiento. Sonreí entrsitecido y recogí el ejemplar del suelo. La página se había perdido así que lo cerré con suavidady lo dejé a un lado lentamente sin pretsarle atención.

Toqué con los dedos el cristal y luego me pasé el índice por la mejilla para sentir el frío y la humedad. Era lo más cerca que había estado de llorar en años.

Suspiré y el crista se empañó. Cerré los ojos y apoyé la frente sobre la ventana.

Al rato, me levanté y salí del cuarto.

Puede que me cruzara con alguien en el pasillo, o puede que me lo imaginara.

-¿Dónde vas?- ¿No era mi propia voz la que hablaba?

-A por un colacao.- Contesté. Y fue tu voz la que salió de mi garganta...

5 comentarios:

Whaden dijo...

hooombre, no te pongas asi.. te invito yo a un colacao si quieres... aunque me da que no significaría lo mismo...

Nacho G.Hontoria dijo...

Los días de lluvia siempre son inspiradores... y más aún si se tiene un colacao calentito entre las manos

J. Jiménez Gálvez dijo...

Muy buena esta frase: "Era lo más cerca que había estado de llorar en años."

jorge dijo...

Da miedo pensar como algunas cosas que siempre nos han pertenecido, salen de nosotros para quedar unidos, inalterablemente, a otra persona, a su recuerdo.

Laura dijo...

Es inevitable quebrarme ante tantos recuerdos... tazas de cafe, colacao de otoño parecidos a este...