miércoles, 4 de noviembre de 2009

El carrete de hilo blanco

Al girar la llave en la cerradura y ver que no estaba cerrada, supe que ella estaba en casa.
En ese momento dudé. No sabía si decírselo directamente o esperar, darle la oportunidad de que fuera sincera. ¿Tan mal nos iba? Colgué mi gabardina en el perchero de la entrada sin encender la luz. Por debajo de la puerta de la cocina se veía una rendija de claridad, y hasta mí llegó el aroma de la salsa de tomate con orégano que ella estaba preparando. Cantaba una canción de Pedro Guerra que sonaba en la radio. Tan alto, que se la escuchaba por encima del ruido del extractor y de los cacharros. Deduje que no me había oído llegar. Mejor.
Fui al despacho y dejé la cartera allí, sobre una silla. La abrí y saqué de nuevo aquel teléfono que había encontrado en uno de sus cajones. Me senté en la silla contigua y repasé de nuevo cada uno de los mensajes, como había hecho esa mañana cuando ella se había ido al trabajo y yo buscaba un carrete de hilo blanco para coser un botón. Me dije que si ella hubiera querido coser la camisa, no habría encontrado el teléfono y ahora estaría abrazando a mi mujer en la cocina. Estaría siendo engañado, sí, pero sería feliz. Ahora, a la luz de los hechos, no podía hacer la vista gorda. Sin duda ya sabía que tenía el teléfono y consideraría de cobardes que no dijera nada. Seguí leyendo los mensajes una y otra vez, armándome de valor y cargándome de furia suficiente como para enfrentarme a ella. No sabía quien era ese otro tipo, el número no estaba guardado, pero los mensajes eran para ella (su nombre aparecía en algunos) y hablaban de una relación larga.
La cosa iba tan en serio que había sido capaz de comprar otro teléfono sólo para que yo no sospechase nada. Quizás eso quería decir que en el fondo no quería dejarme, que era sólo una tontería de los cuarenta. O no, quizás el nuevo móvil era una especie de símbolo de una nueva vida lejos de mí. Me guardé el teléfono en el bolsillo y salí del despacho. El ruido había acabado en la cocina. Los dos nos cruzamos en el pasillo. No me atreví a mirarla, era una desconocida para mí.
-Tenemos que hablar.- Dijimos a la vez.

-


Me puse a cantar en cuanto escuché la cerradura. Esperaba que él pensase que no le había oído entrar. Fue increíble como a pesar de todo, fui capaz de cocinar y tararear una canción que apenas conocía mientras pensaba en cosas totalmente distintas. Después de toda la tarde buscando, no había encontrado mi teléfono. No creía probable que él hubiera estado rebuscando mis cosas, nunca lo había hecho. Además, el teléfono estaba bien guardado. Tan bien que ni yo lo había encontrado.
Le escuché irse al despacho. No lo consideré una buena señal, siempre venía a saludarme a la cocina nada más entrar.
-Lo ha encontrado.- Pensé. Apagué la radio y me quité la goma con la que me sostenía el pelo. Tarde o temprano tenía que pasar. Yo había sido muy discreta y él muy independiente, pero todo tiene un límite.
Empecé a pensar que quizás había dejado el teléfono a la vista de manera inconsciente para que él lo encontrara, para que me dejara y poder ser libre. Yo sabía que a no ser que pasar algo así, no sería capaz de dejarle.
-Quizás no lo ha encontrado. Puede que lo tengas en el trabajo.- Me dije a mi misma tratando de calmarme. Pero era algo que no funcionaba. No había funcionado en todo el día. Incluso traté de coser el botón de su camisa, para relajarme, pero fui incapaz de encontrar el hilo blanco. No era el día de buscar cosas.
-¿Por qué no sale del despacho? Lo ha encontrado.-
Apagué el extractor y retiré la salsa del fuego. No escuché nada. Al menos, si lo había encontrado, era imposible que supiera que el otro hombre era su hermano. Había sido muy cuidadosa con eso. Suspiré y tomé una determinación. Quizás no lo había encontrado, pero tarde o temprano lo haría. Era mejor que se lo dijera yo, que se enterara por mí. Se sentiría mucho menos traicionado. Salí al pasillo a la vez que él salía del despacho. La vergüenza me impidió mirarle.
-Tenemos que hablar.- Dijimos a la vez.

6 comentarios:

edu_art dijo...

joder. cada vez mejor y mejor.
me ha encantado

Laura dijo...

q continue, q continue, q continue!!!!!!!!

Laura.

txïo [patito-feo.es] dijo...

Interesante enfoque, buen relatito.
Me recordó a alguna historia compuesta por visiones entrecruzadas, como Amores perros, Traffic...
:)

white dijo...

LO VES??? debe ser el inicio de una novela (tal vez tu proyecto????)

Felipe dijo...

un argumento excelente, con distintos planos y flashback

Deimos dijo...

esta buenisimo... espero continuee :D